Cómo nació mi emprendimiento de productos naturales: una historia de inspiración y propósito
Nunca imaginé que un pequeño cambio en mis hábitos diarios me llevaría a transformar por completo mi forma de ver el cuidado personal… y mucho menos que terminaría creando un emprendimiento propio.
Todo comenzó en un momento en el que empecé a sentir que necesitaba reconectar conmigo misma. No solo a nivel físico, sino también emocional y mental. Fue entonces cuando descubrí CuerpoMente, una plataforma que habla de salud natural, bienestar y vida consciente. Cada artículo que leía me abría un poco más los ojos: el cuidado personal no es solo una rutina de belleza, es una forma de honrar nuestro cuerpo y respetar el entorno que habitamos.
Empecé a cuestionar lo que usaba todos los días: champús, cremas, productos de limpieza. Me di cuenta de la cantidad de químicos innecesarios y plásticos que consumía sin siquiera pensarlo. Y ahí fue cuando surgió la pregunta: ¿qué pasaría si pudiera crear mis propios productos, más naturales, más simples, y más responsables?
Buscando respuestas, llegué al trabajo de Marcela Burgos, una referente en la cosmética natural artesanal. Su enfoque es tan humano como técnico: enseñar a crear desde el conocimiento, pero también desde el respeto por la naturaleza y la piel. Su curso de cosmética capilar natural me permitió aprender con profundidad, desde la base, entendiendo cada ingrediente y su propósito. Fue que me ayudó a crear shampoo y acondicionador sólido, una alternativa ecológica, práctica y libre de tóxicos.

Pero había una marca con la que siempre me encontraba: Lush. Recuerdo entrar por primera vez a su sitio web y sentir que todo tenía un propósito. Sus productos eran diferentes: sin envases innecesarios, llenos de ingredientes naturales, y sobre todo, con una ética poderosa detrás. Descubrí que ellos fueron los pioneros en crear el champú sólido, y eso me inspiró aún más a seguir ese camino. Si una gran empresa podía hacerlo con valores tan claros, ¿por qué yo no podría hacerlo a mi manera, desde lo artesanal y en mi país.
- CuerpoMente me mostró que cuidar de mí misma también es un acto de amor consciente. Bienestar integral y conexión.
- Con Marcela Burgos, aprendí que es posible convertir esa pasión en productos reales, transmitidos con conocimiento y propósito.
- Y Lush me enseñó que mi propuesta puede ser respetuosa con el planeta, efectiva y alineada con valores éticos sólidos.
Así, con una mezcla de inspiración, aprendizaje y muchas horas de prueba y error, nació mi emprendimiento.
Hoy creo shampoo y acondicionador sólido Lachém con ingredientes naturales, fórmulas suaves y efectivas, y con el firme compromiso de reducir el impacto ambiental. Pero más allá del producto, lo que busco es compartir un estilo de vida más consciente. Un estilo de vida donde lo que usamos importa, cómo lo hacemos importa, y a quién se lo compramos también. Hoy mi emprendimiento nace de esa unión: consciencia personal, aprendizaje artesanal y compromiso colectivo. Cada barra sólida que creo lleva consigo ese legado que me inspira cada día.
Esta historia no se trata solo de un emprendimiento. Es una forma de vivir con intención, de volver a lo esencial, y de construir algo que tenga un impacto positivo en quienes lo eligen… y en el planeta. Gracias por leerme y por ser parte de esta transformación.
Referencias:
